Gracias por cuidarme tanto; por aguantarme noches enteras lamentándome sin cesar debido a la presión de los exámenes, aun cuando tú también tienes los tuyos al día siguiente. Por sacarme siempre esa sonrisa y no alejarte de mí cuando estoy triste hasta hacerme reír. Por soportar mis locuras (que no son pocas) y no tomarme como una loca. Bueno... qué digo, siempre me tomas por una loca pero, al fin y al cabo, estás tan loco como yo.
Aunque tengamos algún bache los hemos superado todos, uno a uno. El nuestro no ha sido un camino fácil pero aquí seguimos y espero que dure mucho más. Me encantan tus arranques de locura teatral cuando me cantas o como brillan tus ojos cada vez que alguien nombra tu amada filosofía. Muchas veces me enfado un poco cuando empiezas a picarme, lo cual ocurre casi todos los días y, aun con todo, sigo cayendo en tu juego como el primer día.
Puede que muchos no hayan entendido esto, pero te quiero más que a nada en el mundo (y si lo dudas tendré que hacer cosas malas al respecto) y sólo sueño con mi vida a tu lado. Ya son casi cuatro años pero prepárate porque te espera toda una vida a mi lado y espero que seas capaz de soportar mis ansias de viajar y hacer cosas nuevas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada