27 de noviembre de 2012

Gracias



Gracias por cuidarme tanto; por aguantarme noches enteras lamentándome sin cesar debido a la presión de los exámenes, aun cuando tú también tienes los tuyos al día siguiente. Por sacarme siempre esa sonrisa y no alejarte de mí cuando estoy triste hasta hacerme reír. Por soportar mis locuras (que no son pocas) y no tomarme como una loca. Bueno... qué digo, siempre me tomas por una loca pero, al fin y al cabo, estás tan loco como yo.

Aunque tengamos algún bache los hemos superado todos, uno a uno. El nuestro no ha sido un camino fácil pero aquí seguimos y espero que dure mucho más. Me encantan tus arranques de locura teatral cuando me cantas o como brillan tus ojos cada vez que alguien nombra tu amada filosofía. Muchas veces me enfado un poco cuando empiezas a picarme, lo cual ocurre casi todos los días y, aun con todo, sigo cayendo en tu juego como el primer día.

Puede que muchos no hayan entendido esto, pero te quiero más que a nada en el mundo (y si lo dudas tendré que hacer cosas malas al respecto) y sólo sueño con mi vida a tu lado. Ya son casi cuatro años pero prepárate porque te espera toda una vida a mi lado y espero que seas capaz de soportar mis ansias de viajar y hacer cosas nuevas.




24 de noviembre de 2012

Encrucijada

No dejes de luchar por tus sueños. Por más que el camino sea largo, oscuro y temible. Si realmente lo anhelas, continúa paso a paso. Sé que a veces, no podemos evitar echar la vista atrás y pensar en como sería nuestra vida si hubiésemos obrado de otro modo; es algo inevitable contra lo cual no podemos hacer nada, el camino se hace pesado y nos asaltan pequeñas dudas que, poco a poco, hacen mella en nosotros.

Ahí entra en juego un gran dilema, ya que de pronto nos hemos detenido, estamos estancados y, sin saber por qué, una angustia acuciante pugna por hacernos retroceder. ¿Cuál es la causa de esta angustia? A mi parecer es el terror a lo desconocido que sigue ante nosotros: ¿si sigo avanzando lograré lo que quiero?, ¿servirá todo esto para algo?

Estamos pues, ante una encrucijada, una decisión crucial. Ante nosotros, nuestro sueño, por el cual hemos luchado sin descanso y, sin embargo... sigue demasiado lejano. Detrás, lo conocido, lo seguro. Una vida anterior que parece tentarnos acercando su mano hacia nosotros para arrastrarnos con ella. ¿Qué debemos decidir en este momento? Claro está que cada persona es un mundo, todos tenemos nuestras prioridades y puede que ya no nos merezca tanto la pena continuar como creíamos en un principio.

En mi caso, eres mi meta, mi deseo. La persona que logra iluminar mis días más oscuros con sólo una sonrisa. Quien sabe hacerme reír y llorar de emoción. Ese que, con todos sus pequeños fallos, me complementa y me hace feliz. No soy perfecta, pero sé que por ti haría lo que fuese sin pensarlo. 
Ya lo sabes pero, voy a seguir caminando, por más obstáculos que se presenten ante mí seguiré avanzando inexorable. Por mi sueño. Por ti.

La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante - Paulo Coelho



14 de noviembre de 2012

¿Fin del juego?


¿Qué hacer cuando sientes que vas a perderlo todo de nuevo? ¿Cómo actuar si nada depende de ti? El futuro está en manos ajenas y únicamente puedes esperar que, por una vez, te sonría la suerte. Pero, ni tu ni yo hemos sido afortunados nunca. Dudo que eso cambie ahora.

Me parte el alma tan sólo imaginar que nada será lo mismo, que tu sonrisa dejará de ser sólo mía. Ni siquiera sé cómo reaccionar... Es tanto el dolor que siento, que ya ni las lágrimas quieren derramarse por mis mejillas . Esta vez creía que era la definitiva, que todo iba bien... Por lo visto, siempre me equivoco.

Ni tú ni la música podéis salvarme ahora. Sólo queda una última jugada... demasiado próxima quizá; temo y anhelo mi turno en esta partida, de ésto depende lo que ocurra a partir de ahora en mi vida. En nuestras vidas.

¿No sientes esas garras opresoras sobre tu corazón? Yo apenas logro respirar... percibo como merman mis fuerzas, como se disipan las ganas de sonreír. Esta vez, si caigo lo haré sola. Que logre salir adelante o no, es otra historia.

Hasta ahora me he considerado una luchadora; peleo y doy todo de mí para conseguir lo que quiero. Me he esforzado al máximo por hacerte feliz... pero nada de esto es suficiente; nunca lo será, no mientras esto dependa de terceros.

Tú mismo lo has dicho: “¿Cuánto más vamos a esperar?”, debería haberlo visto venir, las señales eran muy claras, pero las ilusiones pueden ser muy traicioneras, nublaron mi mente y mis sentidos. Resultado: realidad idealizada, falsas esperanzas.

Esperanza. Lo único que queda ahora sosteniéndome. Sin embargo, también tiene doble filo y, si todo se tuerce, si lo perdemos todo, ella no hará sino empujarnos más en la caída. Creo escuchar su suave risa en mi cabeza, expectante.

Sólo me queda decir que, fiel a mis costumbres, lucharé hasta el final. Da igual que no sirva de nada, porque ya no queda nada que perder. Únicamente espero que, si este juego no alcanza su final feliz, no te arrepientas de todo el tiempo que hemos pasado juntos.

Nadie te ha ama tanto como yo, no creo que nadie lo haga jamás. Mi único deseo es verte feliz... Ahora pareces no serlo conmigo. No seré yo quien te ate; no esta vez, ya que por fin he comprendido que sólo he sido tu jaula... No, no seré yo quien quiebre esa sonrisa que ilumina mis días más oscuros ni quien te arrebate tu libertad.

Pase lo que pase, te quiero más que a nada en el mundo. No imagino una vida sin ti.


8 de mayo de 2012

Concurso en Arte Literario

Natalia, en su blog Arte Literario ha creado un concurso por el cual se llevará a cabo un sorteo y el ganador podrá obtener un libro de su lista de intercambio, a elegir por el ganador. Las bases y el formulario de inscripción podéis encontrarlos en el enlace de la foto. Animaos, como suele decirse, quien no se arriesga no gana y, en este caso, no hay nada que perder. El plazo de inscripción finaliza el 24 de mayo.




Reseña: The Host (La huésped) - Stephenie Meyer

Título Original: The Host                                                                                      
Autora: Stephenie Meyer                                                                                       
Editorial: Suma de Letras                                   

Género: Novela Romántica / Ciencia Ficción

Número de Páginas: 757               

ISBN: 978-84-8365-044-8



La Tierra ha sido invadida por unos seres que se hacen llamar "almas", similares a pequeños gusanos plateados, que ocupan los cuerpos de los seres humanos. Nuestra protagonista, el "alma" Wanderer, es asignada a una anfitriona adulta, Melanie Stryder, que se resiste vehementemente a perder el control de su mente y su cuerpo. La misión de Wanderer es explorar los recuerdos y pensamientos de Melanie. Sin embargo, estas vivencias la llevan a enamorarse del mismo hombre que ella, Jared. La relación entre ambas, en un principio dura y tortuosa, torna a una amistad cada vez mayor cuando Wanderer decide ayudar a Melanie y renuncia a su lugar en la comunidad de las "almas" para emprender la búsqueda de un reducto de humanos. Llega a encontrarlos pero su estancia con ellos no es fácil para Wanderer y está plagada de intensas emociones, desconocidas por completo para ella. Otro "alma", una buscadora asignada a Wanderer, no cesa de perseguirla y, cuando finalmente la encuentra, Wanderer se verá obligada a tomar, quizás, la decisión más importante de su vida.


(Aviso: contiene spoilers)

Esta novela me ha encantado. Ya había leído la saga Crepúsculo de esta misma autora, pero no llegó a emocionarme cómo lo ha logrado esta obra. Stephenie Meyer describe con gran precisión la forma de vida de las "almas", su carácter pacífico y generoso y la transformación que ha sufrido nuestro planeta tras su invasión. Además, conocemos la existencia de otros mundos y de los seres que en ellos habitan gracias al trabajo de Wanderer como profesora honoraria, debido a su paso por la gran mayoría de los mundos que habían sido colonizados. Más adelante, cuando viva en las cuevas con los humanos, Jeb logrará que narre estas mismas historias a todos ellos.
 
En un principio, Wanderer está preocupada y asustada por la presencia de Melanie, que debería haber desaparecido. Aunque la situación para ambas es incómoda, poco a poco se conocen mejor y llegan a hacerse buenas amigas. Una parte que me gusta mucho es cómo la autora describe las emociones encontradas de ambas ya que, aunque cuando llegan a las cuevas su enemistad ha concluido, ambas están enamoradas del mismo hombre, lo cual resulta especialmente doloroso para Wanderer. Por su parte, Melanie se ve atrapada, observando al amor de su vida y a su hermano sin poder hablar con ellos, al no tener control sobre su cuerpo.

La llegada de Wanderer a las cuevas no resulta sencilla ni mucho menos. Creo que durante ese periodo llegué a odiar a Jared por su cabezonería y todo el daño que les causó. Además, me disgustó profundamente el modo en que "experimenta" con Wanderer para descubrir si Melanie sigue presente todavía. Jared se preocupa únicamente por Melanie, lo cual es comprensible dado sus fuertes sentimientos hacia ella, pero me molesta mucho el modo en que trata a Wanderer, sobre todo al principio, llamándola "cosa" y sin darse cuenta, aparentemente, de las consecuencias que en ella tenían todas sus acciones. Aunque después la trate cada vez mejor, esto seguirá siendo patente durante toda la novela, lo cual hace de Jared uno de los personajes que menos me gustan.

El contrapunto es Ian, sin duda mi personaje masculino predilecto. En un principio siente el mismo recelo que los demás humanos hacia Wanderer, pero poco después se arrepiente del daño que pudo hacerle y siempre está a su lado para protegerla. Es, junto con Jamie (hermano de Melanie) y Jeb (tío de Melanie), uno de los pocos que la distingue completamente de su anfitriona. Comprensivo y cariñoso, entiende perfectamente cómo se siente Wanderer y cómo piensa. Si Jared únicamente se preocupaba por Melanie, con Ian ocurre todo lo contrario. 


La historia de amor que va entretejiéndose a lo largo de la obra resulta, sin duda, compleja. Melanie y Jared se aman, pero Wanderer se ha enamorado de él debido a los recuerdos de su anfitriona y, por supuesto, a su cuerpo, que pertenece a aquel hombre por completo. Por otro lado, Ian está enamorado de Wanderer, que en un principio no se da cuenta, porque lo concibe imposible. Sin embargo, poco a poco se da cuenta de sus sentimientos por él y la situación se vuelve más frustrante para ambos. Ella desearía que su cuerpo le amase, pero no puede hacer nada contra ello y esto hace que sufran ambos.

Sin duda, hay dos escenas en concreto que me emocionaron por encima de las demás. La primera, cuando Ian se da cuenta de lo que conlleva la decisión de Wanderer y quiere impedirlo a toda costa y, la segunda, cuando comienza de nuevo su vida con los humanos y su relación con Ian se inicia de forma definitiva.


 En definitiva, el tema de la novela me ha parecido realmente interesante y original. Queda plasmada la diferencia abismal entre el mundo de las "almas", donde la violencia no existe, todo es calma y tranquilidad y la generosidad y la bondad están a la orden del día; y el mundo de los humanos, donde las emociones son muy intensas y la violencia y el egoísmo son el plato fuerte. Claro está que, ni todas las almas responden completamente a su prototipo (como es el caso de la buscadora), ni todos los humanos lo hacen al suyo. Para quienes hayan leído la saga Crepúsculo, creo que podrán disfrutar con creces de esta novela. 
Personalmente, suelo emocionarme con los libros, sin embargo, pocas veces tan intensamente como con este. Lo recomiendo fervientemente a todos aquellos que busquen un toque de originalidad y emoción.

Mi Puntuación      



           

4 de marzo de 2012

Quimera


Esta vez no hay escapatoria, ni marcha atrás. Me obligaré a mi misma a luchar contra un corazón ciego, contra una mente débil. Creí haberlo superado. Me engañé a mí misma con falsas esperanzas de una fortaleza inexistente. ¿Por qué no he sabido reaccionar a tiempo?

Te contemplo desde las sombras, como siempre lo he hecho, sin que seas consciente de mi mirada, que busca sin remedio una respuesta eficaz, adentrarse en lo más recóndito de tus pensamientos y hallar algo a lo que aferrarse.

Intento gritar, huir de todo esto. Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que esto es lo mejor que sé hacer: evitar la lucha contra esta bestia que me acorrala, buscar en vano un lugar donde no pueda tocarme. Sin embargo, toda acción es inútil, pues tarde o temprano acaba por encontrarme de nuevo.

Soy yo misma quien alimenta la fuerza de esta imbatible quimera, de este miedo que me atenaza y paraliza. Sus gruñidos parecen aproximarse más y más, burlándose de mí, inhalando voraz cada inseguridad, cada pequeño atisbo de tristeza, dolor, rabia y furia. Y sus ojos, que parecen rubíes iluminando esta oscuridad que me rodea, provocan escalofríos en lo más profundo de mi alma.

Nunca he sido capaz de inclinar la balanza a mi favor en este eterno combate y, casi sin ser consciente de ello, he ido adentrándome más y más en este mundo de tinieblas, en esta niebla permanente que embota mis sentidos. He seguido caminando, hundiéndome poco a poco en la apatía y la cobardía, en las cuales he hallado un frágil refugio que de nada sirve cuando la bestia acecha.

No puedo evitar preguntarme, por qué no logro tomar las riendas de mi vida, empezar de cero sin dudas, sin inseguridades, siendo yo y sólo yo sin verme influida por nadie. Si soy la fuente de este poder, que se vuelve tan amargo ante la oscuridad, bien podría cambiar este hecho, al contacto de la luz.

Jamás me he considerado una persona luchadora y he logrado convencerme a mí misma de que pelear únicamente implica dolor y sufrimiento. Sin embargo, todo cambio o transformación en la vida de una persona trae consigo estos sentimientos, en menor o mayor medida. Esto es algo que debí haber asumido hace mucho tiempo.

Buscaré una salida, un modo de mantener a raya esta oscuridad. Está más que claro que nadie va a venir a rescatarme aquí donde me encuentro y, aunque no resulte fácil, debo encontrar un motivo, una luz en medio de este terreno baldío. De este modo, quizás pueda dejar de ser la persona débil a la que tanto desprecio.
 




11 de febrero de 2012

Punto y aparte.




Dejo atrás unos años muy significativos para mí. Años que llevaban consigo un futuro que ahora parece difuminarse con el paso del tiempo. Sin embargo, no ha desaparecido del todo, sigue ahí, tan nítido como lo fue días atrás y no puedo dejar de contemplarlo, aunque la nostalgia me invada al echar la vista a ese pasado no tan lejano.

Sonrisas acompañadas de un brillo salvaje en esos ojos castaños; conversaciones que, aun ahora, me hacen reflexionar; suspiros que dicen más que mil palabras; promesas que sólo tú conoces; miradas que, con sólo recordar, provocan un escalofrío… ¿Acaso lo hemos perdido?

Parece que todos somos esclavos del tiempo y, en este caso, no íbamos a ser una excepción, dado que sólo él determinará que sucederá a partir de ahora… ¿O no? Tal vez tengamos algo que decir en todo esto, aunque hayamos decidido dejarlo, por el momento, en sus manos.

Cierra los ojos, tú también lo verás. Dos extraños andando por un camino en penumbra. Juntos han avanzado día tras día. Si uno de ellos tropezaba, el otro estaba ahí para frenar su caída. Y, sin embargo, a pesar de su aparente cercanía, han decidido separarse.

Ahora el camino se bifurca: dos senderos que parecen sumirse en una oscuridad gradual conforme sus pasos avanzan, vacilantes. ¿Puedes sentirlo? Soledad. Tristeza. Miedo. Pero, también valentía y, a pesar del ineludible dolor que golpea sus corazones, prosiguen su marcha; preguntándose si, algún día, sus pasos volverán a cruzarse.

Sin embargo, no pueden evitarlo y se detienen un instante, buscando aquello que dejan atrás. Una mirada cargada de emociones veladas, de sentimientos que no hace falta expresar con palabras. Una sonrisa triste que deja entrever una pasión oculta y, que al mismo tiempo, da la energía que ambos necesitaban para no desistir.

Abre los ojos, ¿qué piensas?, ¿qué sientes? A pesar de que el corazón grite lo contrario, sé que esto es lo correcto, al menos por el momento. Sé que encontraré el camino adecuado y confío en que harás lo mismo por tu parte. Tal vez al final del sendero volvamos a encontrarnos.

Basta con saber que, una parte de mí sigue vigilando tu avance. Nunca caerás solo, porque no lo permitiré. Dejo marchar a quien fue mi refugio durante tanto tiempo, para emprender esta nueva etapa de mi vida, valiéndome sólo por mí misma.

Es hora de madurar, dejar atrás las inseguridades que solían bloquearme y paralizarme. Has sido un magnífico profesor durante todo este tiempo y, espero haber sido una aprendiz a tu altura, dejando una huella imborrable en ti, de la misma forma que tú has marcado mi vida con tanta intensidad. 

No seré yo quien ponga un punto y final a esta historia. Prefiero cerrarla con un punto y aparte. Pero nunca olvides que, a pesar de que nuestros senderos se hayan separado momentáneamente, una parte de mí siempre estará contigo. Mi alma te pertenece.